PROYECTO DE LEY 203 DE 2012 CÁMARA.

por medio de la cual se despenaliza la siembra y cultivos de la mata de coca, marihuana y otras plantas que producen sustancias psicoactivas.

El Congreso de la República de Colombia

El Congreso de la República de Colombia

DECRETA:

Artículo 1°. La siembra y cultivos de plantaciones de coca y marihuana, así como el comercio, procesamiento, distribución y consumo de sustancias psicoactivas, dejarán de ser delito en Colombia a partir de la aprobación de la presente ley.

Parágrafo. Una vez vigente esta ley, dejará de existir la aspersión área y la erradicación manual de los cultivos de coca, marihuana y demás plantas que producen sustancia psicoactivas.

Artículo 2°. Facúltese al Gobierno Nacional para que en un plazo no inferior a un año establezca los instrumentos necesarios que permitan prevenir el consumo, y manejar médicamente la adicción.

Artículo 3°. A partir de la vigencia de la presente ley, el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), del país deberá diseñar planes de prevención para evitar el consumo de estas sustancias y atención a la población drogadicta. Los costos que generen la prevención y tratamiento estarán a cargo del Gobierno Nacional.

Artículo 4°. El Gobierno Nacional, implementará programas de asistencia técnica y ayuda especial para aquellos campesinos que opten por no continuar cultivando hoja de coca y otras plantaciones que producen sustancias psicoactivas.

Artículo 5°. El Gobierno Nacional expondrá en los escenarios internacionales las razones y motivos que llevaron al país a tomar la decisión de despenalizar la siembra, comercialización, transporte y consumo de las drogas psicoactivas. Igualmente por intermedio de la Cancillería, denunciará los tratados y convenios internacionales ratificados por nuestro país, en los cuales se comprometió a combatir estas conductas.

Artículo 6°. La presente ley rige a partir de su promulgación y deroga las normas que le sean contrarias.

Constantino Rodríguez Calvo,

Representante a la Cámara,

Departamento del Guaviare.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Colombia es uno de los países más azotados por el fenómeno del narcotráfico; esta actividad ilícita comenzó a tomar auge a partir del momento en que los países industrializados, comenzaron a consumir grandes cantidades de narcóticos, acrecentando el fenómeno cuando la respuesta a la expansión del consumo fue la represión y la penalización.

Así las cosas, aparecen los carteles que se dedican al transporte, venta y comercialización de estupefacientes en grandes cantidades y a obtener enormes ganancias que superan, incluso, a las que genera la explotación y producción petrolera en el mundo. Colombia por ser un país de topografía y clima tropical, presentó condiciones propicias para la siembra y crecimiento vigoroso de cultivos de uso ilícito y el consecuente auge y desarrollo de la ilícita actividad del narcotráfico. Fue así como nuestra economía e institucionalidad fueron permeadas por un flagelo que cada día tomaba más ribetes internacionales hasta convertirse en una verdadera plaga de la humanidad.

Cuando los gobiernos de Colombia entendieron la dimensión del problema y empezaron a combatirlo, las respuestas de las mafias no se hicieron esperar; el asesinato de grandes dirigentes políticos, comenzando con los ex Ministros de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla y Enrique Low Murtra; el ex candidato presidencial Luis Carlos Galán Sarmiento; Magistrados, Jueces de la Republica y cantidades de miembros de las Fuerzas Militares y de policía cayeron inmolados en el cumplimiento de su deber.

Globalizado el fenómeno del narcotráfico y con el apoyo de la comunidad internacional especialmente de los Estado Unidos, nuestro país fiel a esos compromisos internacionales, despliega todo su accionar para acabar con este flagelo; las mafias responden aliándose con los grupos al margen de la ley, colocando en aprietos la institucionalidad colombiana con atentados terroristas y la toma del Palacio de Justicia. Las guerrillas marxistas-leninistas de las Farc y el ELN, ven en el narcotrá fico un excelente aliado en la consecución de recursos para su lucha terrorista y entran de lleno en el negocio, agravando más la situación de nuestro país.

No obstante contar con la ayuda de los Estado Unidos tanto en inteligencia como en recursos, las estadísticas muestran que el fenómeno en lugar de reducirse se incrementa, y que ya no es solo en Colombia sino en México, Suramérica y Centroamérica, donde el narcotráfico campea y prácticamente gobierna la institucionalidad de estos países, por los grandes volúmenes de dinero que mueve esta actividad criminal.

En buena hora el Presidente de Guatemala, el doctor Otto Pérez Molina comenzó a liderar una cruzada internacional, para la despenalización de las drogas ilícitas, a las que se han sumado importantes voces de líderes mundiales, como el premio Nóbel, Gabriel García Márquez; el ex Secretario General de la OEA, César Gaviria Trujillo; los ex Presidentes Felipe Cardozo de Brasil, Felipe Gonzáles de España, Ricardo Lagos de Chile, entre otros. Colombia apoya la idea de llevar al dialogo multilateral en la próxima cumbre de las Américas a realizarse en la ciudad de Cartagena, la propuesta de la despenalización de las drogas, donde los Estado Unidos, al menos, aceptó discutir el tema.

El Gobierno Nacional se empeña en mostrar como respuesta a las campañas de erradicación de cultivos ilícitos (aspersión aérea o la erradicaron manual); amplios programas de fomento y ayuda para la sustitución de estos cultivos, pero la realidad no es como se quiere hacer ver; el número de desplazados por estas políticas día a día aumenta considerablemente y el crédito de fomento y la mano amiga del gobierno es deficiente, no obstante ser constantemente reclamado por la ciudadanía que se considera víctima de las fumigaciones.

Otro aspecto relevante de este fenómeno es el porcentaje de personas privadas de la libertad por delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes: según estadísticas del INPEC, la población carcelaria en los años 2003 y 2009, osciló entre el 16 y 19%, convirtiéndose en el tercer grupo de delitos más importantes, solamente superados por los que afectan el patrimonio económic o y aquellos que menoscaban la vida e integridad personal.

Honorables parlamentarios, existen muchas razones y fundamentos que prueban que el camino correcto a transitar por Colombia y la comunidad internacional es la despenalización de la siembra, comercialización, transporte y consumo de las drogas psicoactivas. Para afianzar los argumentos anteriormente expuestos, deseo traer a esta discusión un documento, titulado ¿Diez razones para legalizar las drogas¿, escrito por el doctor Juan Carlos Hidalgo, del Instituto Cato, con sede en Washington, dedicado a la defensa de políticas públicas liberales y no afiliado a partidos políticos. Textualmente señala:

1. ¿La legalización pondría fin a la parte exageradamente lucrativa del negocio del narcotráfico, al traer a la superficie el mercado negro existente. Y con la desaparición de la clandestinidad del narcotráfico disminuye dramáticamente la problemática social ligada a dicha actividad. La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales tomarán parte de este. Según las Naciones Unidas, el tráfico de drogas genera $400.000 millones anuales, lo cual representa un 8% del comercio mundial, comparable con la industria de textiles. Dicho botín representa una tentación irresistible para los criminales del mundo.

2. La legalización reduciría dramáticamente el precio de las drogas, al acabar con los altísimos costos de producción e intermediación que implica la prohibición. Esto significa que mucha gente que posee adicción a estas sustancias no tendrá que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas sustancias.

3. Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo la prohibición, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas. De hecho, según un estudio del Cato Institute realizado por James Ostrowski, el 80% de las muertes relacionadas con drogas se debe a la falta de acceso a dosis estandarizadas.

4. El narcotráfico ha extendido sus tentáculos en la vida política de los países. Importantes figuras políticas a lo largo de Latinoamérica han sido ligadas con personalidades y dineros relacionados con el tráfico de drogas. Tal vez aquí yace la razón por la cual la guerra contra las drogas se intensifica año con año. Los grandes narcotraficantes son los que más se benefician con la actual prohibición, y los operativos antidrogas que se practican en Latinoamérica sirven para eliminarles la competencia que enfrentan por parte de los pequeños y medianos distribuidores. La legalización acabaría con esta nefasta alianza del narcotráfico y el poder político.

5. Legalizar las drogas acabaría con un foco importante de corrupción, la cual aumenta en todos los niveles del gobierno debido a que una substancial cantidad de policías, oficiales de aduana, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia el sector público en general.

6. Los gobiernos dejarían de malgastar miles de millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a los verdaderos criminales: los que le violan los derechos a los demás (asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas). Además, con la legalización se descongestionarían las cárceles, las cuales hoy en día se ven inundadas por gente cuyo único crimen fue el consumo de sustancias que están prohibidas por la ley. Todos estos esfuerzos por combatir el tráfico de drogas han sido inútiles. Por ejemplo, las mismas autoridades reconocen que a pesar de todo el dinero gastado, los esfuerzos actuales solo interceptan el 13% de los embarques de heroína y un máximo del 28% de los de cocaína. De acuerdo con las Naciones Unidas, las ganancias de las drogas ilegales están tan infladas que tres cuartos de todos los embarques deberían ser interceptados con el fin de reducir de manera significativa lo lucrativo del negocio.

7. Con la legalización se acaba el pretexto del Estado de socavar nuestr as libertades con el fin de llevar a cabo esta guerra contra las drogas. Intervenciones telefónicas, allanamientos, registro de expedientes, censura y control de armas son actos que atentan contra nuestra libertad y autonomía como individuos. Si hoy en día las drogas son accesibles incluso en las áreas de máxima seguridad de las prisiones, ni siquiera convirtiendo a nuestros países en cárceles vamos a lograr mantener a las drogas fuera del alcance de aquellos que quieran consumirlas. Legalizando estas sustancias evitaremos que los gobiernos conviertan a nuestros países en prisiones de facto.

8. Legalizar las drogas desactivará la bomba de tiempo en la que se ha convertido Latinoamérica, especialmente países como Ecuador, Bolivia y Colombia. En este último, las guerrillas financiadas por el narcotráfico manejan miles de millones de dólares en equipos militares de primera línea, y amenazan con extender su lucha a países como Panamá, Brasil y Venezuela. Hace un par de años se descubrió la fabricación de un submarino en Colombia para el transporte de armamentos y drogas, lo que demuestra el poderío de estos grupos guerrilleros. Todo esto ha llevado a una intervención creciente por parte de Estados Unidos, quienes desde hace un par de años han venido fortaleciendo su presencia militar en la región de una manera nunca vista desde el fin de la Guerra Fría.

9. En una sociedad en donde las drogas son legales, el número de víctimas inocentes producto del consumo y la venta de estupefacientes se vería reducido substancialmente. La actual política afecta directamente tanto a los consumidores de narcóticos como a terceros. Es así como gran cantidad de personas que nunca han consumido estas sustancias o que no están relacionadas con la actividad se ven perjudicadas o incluso pierden la vida debido a las ¿externalidades¿ de la guerra contra las drogas: violencia urbana, abusos policiales, confiscación de propiedades, allanamientos equivocados, entre muchos otros.

10. La legalización conducirá a que la sociedad aprenda a convivir con las drogas, tal y como lo ha hecho con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, políticas como las de la prohibición, al convertir a los consumidores en criminales, desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para po der lidiar con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de dichas sustancias¿.

Honorables Congresistas, los argumentos aquí expuestos, son las razones fundamentales que me motivan como Representante a la Cámara por el Guaviare, uno de los departamentos más azotados por este flagelo, a presentar este proyecto de ley y a solicitar de ustedes su colaboración y apoyo.

Constantino Rodríguez Calvo,

Representante a la Cámara,

Departamento del Guaviare.

CÁMARA DE REPRESENTANTES

SECRETARÍA GENERAL

El día 21 de marzo del año 2012 ha sido presentado en es te despacho el Proyecto de ley número 203, con su correspondiente exposición de motivos, por el honorable Representante Constantino Rodríguez.

El Secretario General,

Jesús Alfonso Rodríguez Camargo.